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San Patricio del Chañar vuelve a estar de luto. La muerte de un joven de 19 años, cuyo cuerpo fue encontrado este viernes 30 de octubre en una vivienda de la localidad, generó conmoción y reabrió una preocupación que trasciende el dolor de una familia: la necesidad de abordar de manera urgente la problemática del suicidio y la salud mental.

El hecho se conoció pasado el mediodía, cuando se dio aviso a las autoridades por el hallazgo en un domicilio ubicado sobre calle Michay, entre Copahue y Chos Malal. Personal de la Comisaría 13 intervino en el lugar y llevó adelante las actuaciones correspondientes para establecer las circunstancias del fallecimiento.

De acuerdo con la información recabada por este medio, el joven era oriundo de San Patricio del Chañar y atravesaba un cuadro de depresión. Tras las actuaciones judiciales y los procedimientos de rigor, el Ministerio Público Fiscal dispuso la entrega del cuerpo a sus familiares.

Pero detrás de cada noticia de este tipo hay una familia destruida, un entorno atravesado por preguntas difíciles y una comunidad que vuelve a enfrentarse con una realidad dolorosa.

Un problema que no puede esperar

La reiteración de hechos que generan preocupación en San Patricio del Chañar obliga a poner el foco en la prevención, el acceso a la atención psicológica y psiquiátrica, el acompañamiento de adolescentes y jóvenes y la capacidad de respuesta de las instituciones.

No alcanza con hablar de salud mental cuando ocurre una tragedia. La prevención requiere continuidad, recursos, profesionales disponibles, dispositivos de escucha y acciones coordinadas entre el sistema de salud, las escuelas, las organizaciones sociales y las autoridades locales y provinciales.

En ese contexto, resulta inevitable recordar el Congreso Nacional de Prevención del Suicidio que tuvo lugar en la localidad meses atrás. Aquel encuentro puso la problemática en el centro de la discusión. Hoy, frente a una nueva muerte, la pregunta es qué medidas concretas se sostienen en el territorio y qué herramientas tienen a disposición quienes necesitan ayuda.

¿Qué dispositivos de prevención están funcionando? ¿Hay equipos suficientes para atender la demanda? ¿Qué acompañamiento reciben los jóvenes y sus familias? ¿Cómo se interviene ante las primeras señales de alarma?

Son preguntas que merecen respuestas claras, con información verificable y compromisos que puedan traducirse en acciones concretas.

 

Autor: admin