Especialistas descartan riesgos por las fumarolas en Auca Mahuida
El geólogo Mario Sigismondi explicó que las emanaciones responden a un fenómeno geotérmico natural propio del volcán Auca Mahuida y afirmó que no representan peligro para las poblaciones cercanas.
La aparición reciente de emanaciones de vapor y actividad geotérmica en las inmediaciones del área protegida de Auca Mahuida generó preocupación en distintos sectores de la comunidad neuquina. Sin embargo, especialistas en geología y geofísica aseguraron que se trata de un fenómeno natural, sin relación con las actividades de fractura hidráulica desarrolladas en Vaca Muerta y sin riesgos para la población.
Este miércoles 24 de junio, el geólogo, geofísico y doctor en Ciencias Geológicas Mario Sigismondi brindó precisiones sobre el fenómeno y llevó tranquilidad a los habitantes de la región. El especialista sostuvo que las fumarolas detectadas forman parte de una manifestación hidrotermal propia del sistema volcánico de Auca Mahuida, una estructura geológica que presenta una anomalía térmica conocida desde hace décadas.
Según explicó, el volcán posee un gradiente geotérmico superior al promedio regional debido al ascenso profundo de magma hacia la litosfera. Este calor residual interactúa con aguas subterráneas que, al calentarse, ascienden hacia la superficie a través de fallas tectónicas y zonas de debilidad estructural, dando origen a las emanaciones observadas.
“El fracking no genera calor ni emisiones termales de ninguna manera”, afirmó Sigismondi, descartando cualquier vínculo entre las operaciones petroleras y la actividad geotérmica detectada. En ese sentido, aclaró que la cercanía entre algunos pozos hidrocarburíferos y las fumarolas responde únicamente a una coincidencia geográfica.
Respecto a la posibilidad de una erupción o de afectaciones para las localidades cercanas, el especialista fue categórico al señalar que el riesgo es “prácticamente nulo”. Explicó que Auca Mahuida presenta características muy diferentes a las de los volcanes explosivos de la cordillera andina, como los que protagonizaron las erupciones del Chaitén en 2008 y del complejo Puyehue-Cordón Caulle en 2011.
De acuerdo con los estudios disponibles, el macizo neuquino corresponde a un sistema volcánico de flujo lávico lento y viscoso, incapaz de generar grandes columnas de ceniza o fenómenos explosivos que puedan afectar a centros urbanos. Además, los modelos de evaluación de riesgos indican que localidades como Rincón de los Sauces, situada a unos 40 kilómetros, y la ciudad de Neuquén, a más de 100 kilómetros, se encuentran fuera de cualquier escenario de peligro.
Lejos de representar una amenaza, Sigismondi destacó que la anomalía geotérmica de Auca Mahuida ha sido históricamente un factor clave en la formación de los recursos hidrocarburíferos de la Cuenca Neuquina. El flujo constante de calor interno contribuyó durante millones de años a la maduración de la materia orgánica contenida en las rocas generadoras, favoreciendo la creación de importantes reservas de petróleo y gas.
Finalmente, el especialista instó a respaldar el análisis científico y los sistemas de monitoreo implementados por la provincia para evitar interpretaciones erróneas y brindar información precisa a la comunidad. Aunque Auca Mahuida continúa siendo considerado un volcán geológicamente activo por conservar calor residual en profundidad, los expertos coinciden en que mantiene condiciones de estabilidad que no representan riesgos para la vida cotidiana de los neuquinos.
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