Cuando el Observatorio calla en el día que más debería hablar
El organismo municipal creado para prevenir y visibilizar la violencia machista no participó de la actividad central del 3 de junio en San Patricio del Chañar. Tampoco estuvo presente su conducción política.
Cada 3 de junio, Argentina vuelve a mirarse en el espejo de una de las problemáticas más dolorosas y persistentes de nuestra sociedad: la violencia contra las mujeres. La consigna "Ni Una Menos" no es una fecha más en el calendario. Es una jornada de memoria, reflexión, reclamo y compromiso colectivo.
Por eso resulta imposible no preguntarse qué sucede cuando quienes tienen la responsabilidad institucional de trabajar esta problemática están ausentes precisamente en el día que les exige presencia.
En San Patricio del Chañar, la actividad organizada por el municipio para conmemorar el movimiento “Ni Una Menos” contó con una participación limitada y un fuerte simbolismo. Sin embargo, llamó poderosamente la atención la ausencia del Observatorio Municipal de Violencia Machista y contra las Mujeres, un organismo creado en 2021 justamente para elaborar diagnósticos, recopilar datos, generar estadísticas y promover acciones de prevención y concientización sobre la violencia de género.

La ausencia no es un detalle menor. Tampoco puede ser interpretada simplemente como una cuestión de agenda. Cuando una institución creada para visibilizar, prevenir y combatir la violencia contra las mujeres no participa de la principal actividad vinculada a esta lucha, el mensaje que se transmite es preocupante.
Más preocupante aún resulta la ausencia de las máximas autoridades responsables de ese organismo. La actual viceintendenta de San Patricio del Chañar, quien encabeza el Observatorio, tampoco estuvo presente en una fecha que debería ocupar un lugar prioritario dentro de cualquier agenda pública comprometida con los derechos de las mujeres.
Las instituciones no se construyen únicamente con ordenanzas, reglamentos o estructuras administrativas. Se construyen con presencia, con compromiso y con acciones concretas. De poco sirve impulsar programas de capacitación, promover charlas o diseñar estrategias de prevención si, llegado el momento más significativo del año para visibilizar esta problemática, se opta por el silencio o la indiferencia.
La violencia de género sigue siendo una realidad alarmante en la Argentina. Las estadísticas se actualizan año tras año y continúan mostrando cifras que conmueven. Detrás de cada número hay una historia, una familia destruida, una vida arrebatada o una mujer que lucha por sobrevivir.
Por eso, cuando el Estado o las organizaciones creadas para enfrentar esta problemática se ausentan, dejan vacíos espacios que deberían ocupar con firmeza. Y esos vacíos no son neutros. Porque el silencio institucional nunca es inocente. La indiferencia también comunica. La ausencia también habla.
Nadie pretende que una actividad simbólica cambie por sí sola una realidad compleja. Pero los símbolos importan. Las fechas importan. La presencia importa. Son precisamente esos gestos los que permiten sostener en la agenda pública una problemática que no puede ni debe naturalizarse.
Ni Una Menos nació para romper silencios. Por eso resulta contradictorio que quienes tienen la responsabilidad de encabezar esta lucha elijan permanecer ausentes cuando la sociedad espera que estén al frente.
La violencia contra las mujeres no se combate únicamente con discursos. Se combate con compromiso permanente, con políticas públicas sostenidas y, sobre todo, dando la cara cuando la comunidad necesita señales claras de acompañamiento y responsabilidad.
Porque si quienes deben liderar la prevención no están presentes cuando más se los necesita, la pregunta ya no es por qué faltaron a un acto. La verdadera pregunta es qué mensaje se le está dando a las mujeres que esperan ser escuchadas.
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