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Boca se quedó con el Superclásico tras vencer 1 a 0 a River en el Monumental, en un partido intenso que se definió sobre el final del primer tiempo con un penal convertido por Leandro Paredes.

El equipo dirigido por Claudio Úbeda encontró la ventaja gracias a la jerarquía de su capitán, campeón del mundo, y luego supo sostenerla con una sólida tarea defensiva, donde se destacó Lautaro Di Lollo.

River, que sufrió la temprana lesión de Sebastián Driussi —reemplazado por Maximiliano Salas—, tuvo el control de la pelota durante gran parte del primer tiempo y mostró buenos pasajes de juego asociado, aunque le faltó profundidad para inquietar con claridad al arquero Leandro Brey.

En el tramo final de la primera etapa llegó la jugada clave: tras una acción iniciada por Paredes, Miguel Merentiel remató al arco y la pelota impactó en la mano extendida de Lautaro Rivero. El árbitro Darío Herrera revisó la acción en el VAR y sancionó penal. Desde los doce pasos, Paredes no falló, engañó a Santiago Beltrán y puso el 1 a 0, que celebró con un gesto dedicado a Juan Román Riquelme.

En el complemento, Boca comenzó mejor y tuvo chances para ampliar la diferencia, pero luego optó por replegarse y apostar al contraataque. River empujó en busca del empate, aunque careció de claridad en los últimos metros y se encontró con una defensa firme y ordenada.

El cierre tuvo polémica: el Millonario reclamó penal por un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área, pero Herrera dejó seguir y el VAR no intervino.

Con este resultado, Boca se impuso en el Monumental, estiró su paternidad a seis partidos y le dio un duro golpe al inicio del ciclo de Eduardo Coudet en River. Además, el Xeneize quedó tercero en la Zona A, mientras que el Millonario se ubica segundo en la Zona B, a una fecha del final de la fase regular. El Superclásico volvió a teñirse de azul y amarillo.

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