Incertidumbre por el futuro del Campus Educativo de El Chañar: la Fundación San Patricio dejó la administración
Desde 2026 el municipio asumió el control del espacio inaugurado en 2023, pero aún no hay comunicación oficial sobre el traspaso, el presupuesto ni la continuidad de la oferta terciaria y universitaria.
La administración del Campus Educativo Tecnológico, de Investigación e Innovación para el Desarrollo de la Economía del Conocimiento de San Patricio del Chañar cambió de manos. La Fundación San Patricio dejó de estar al frente del espacio y, desde este 2026, la gestión quedó bajo la órbita de la Municipalidad de San Patricio del Chañar, a través de la Subsecretaría de Educación.
El campus había sido inaugurado en noviembre de 2023 como un proyecto estratégico para ampliar la oferta académica en la localidad y responder a la creciente demanda de formación técnica, terciaria y universitaria en la región. La Fundación, creada en 2019, fue la encargada de impulsar el desarrollo institucional y administrativo del predio, con el objetivo de fortalecer la economía del conocimiento y la capacitación de recursos humanos en el área Confluencia y en la provincia del Neuquén.

Sin embargo, desde su creación y hasta el año pasado, el esquema de administración no estuvo exento de cuestionamientos. Concejales —incluso algunos oficialistas— y vecinos realizaron presentaciones ante el Consejo Deliberante solicitando que el municipio dejara de subsidiar a la fundación por el alto costo que implicaba para las arcas públicas.
El principal argumento giraba en torno al porcentaje significativo del presupuesto municipal que se destinaba a la Fundación San Patricio para la gestión del campus. Según los planteos, esos recursos podrían administrarse de manera directa desde el Ejecutivo local, reduciendo costos y garantizando mayor control público.
Hubo proyectos formales y expresiones ciudadanas que impulsaron la idea de que el municipio asumiera la administración del espacio educativo. Hoy, con el traspaso ya concretado, ese escenario se materializa, aunque sin una comunicación oficial detallada sobre los términos en que se produjo la transición.
Tampoco se informó con claridad cuál será el nuevo esquema de funcionamiento, qué convenios académicos continúan vigentes y qué propuestas concretas presentará el municipio para fortalecer la oferta educativa. Actualmente, la actividad visible se limita mayormente a talleres y capacitaciones, sin una propuesta consolidada de carreras terciarias o universitarias con continuidad asegurada.
Otro punto central es el presupuesto. Durante la gestión municipal anterior, un porcentaje relevante de los recursos públicos estaba asignado a la fundación para la administración y el desarrollo del campus. Con el traspaso, esos fondos quedarían bajo control directo del Ejecutivo municipal. La incógnita ahora es si se mantendrá el mismo nivel de inversión, si se redistribuirá o si se reducirá el presupuesto destinado a educación superior y formación de oficios.
En una localidad con escasas alternativas de educación terciaria y universitaria, el campus representaba una expectativa concreta para jóvenes y adultos que buscan formarse sin emigrar. El interrogante que surge es inevitable: si el fundamento para el cambio fue el alto costo presupuestario, ¿qué plan educativo y financiero propone ahora el municipio para garantizar calidad, continuidad y crecimiento?

El Campus en una etapa de definiciones
El debate sobre el uso de los fondos públicos es legítimo y necesario. Pero cuando se trata de educación, la discusión no puede agotarse en cuánto cuesta, sino en cuánto vale para el desarrollo de una comunidad.
Si el argumento central para desplazar a la fundación fue el dinero que absorbía del presupuesto municipal, la nueva gestión tiene la responsabilidad de presentar un proyecto superador: más transparente, más eficiente y, sobre todo, más ambicioso en términos académicos.
La comunidad necesita certezas. ¿Habrá carreras terciarias y universitarias reales? ¿Se ampliarán convenios con instituciones reconocidas? ¿Se sostendrá o incrementará la inversión?
En una ciudad que crece al ritmo de la industria y que demanda formación técnica y profesional, el silencio institucional no es una opción. La educación no puede quedar en pausa mientras se reacomodan estructuras administrativas. El desafío ahora es demostrar que el cambio no fue solo una decisión financiera, sino una apuesta concreta por fortalecer el futuro educativo de San Patricio del Chañar.
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