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Una carta abierta dirigida a la sociedad y al intendente de San Patricio del Chañar comenzó a circular en las últimas horas y generó un fuerte impacto emocional. No se trata de una denuncia política ni de una acusación puntual, sino del grito desesperado de una hermana que ve cómo la droga consume a su hermano y amenaza con destruir a toda su familia.

En su mensaje, la mujer expone una realidad que muchos prefieren no mirar: la adicción avanza sin distinción de edad, género o condición social. Jóvenes que caen en el consumo, en la depresión, en el aislamiento, y familias que enfrentan la problemática en soledad, sin herramientas, sin respuestas y, muchas veces, sin acompañamiento del Estado.

La carta pone el foco en un pedido concreto y urgente: la creación de un centro de rehabilitación en la localidad. Un espacio de contención, tratamiento y acompañamiento para quienes luchan contra las adicciones. “La adicción es una enfermedad, no un delito”, remarca la autora, una frase que resume el cambio de mirada que gran parte de la sociedad todavía debe dar.

San Patricio del Chañar no es ajeno a esta realidad. En los últimos años, la comunidad ha sido testigo del crecimiento del consumo problemático, del deterioro de la salud mental en jóvenes y de episodios trágicos que dejan marcas profundas. La droga no es un problema lejano ni exclusivo de las grandes ciudades: está presente en los barrios, en las escuelas, en las familias.

El mensaje también enlaza dos problemáticas que suelen ir de la mano y que muchas veces se abordan por separado: adicciones y suicidio. “Hoy en día vemos cómo los jóvenes caen en depresión, cuántos jóvenes no se quitaron la vida”, expresa la hermana, con una frase que duele y obliga a reflexionar. La falta de contención, de espacios de escucha y de políticas de salud mental puede tener consecuencias irreversibles.

Esta carta no habla solo de un hermano. Habla de muchos. De los que consumen en silencio, de los que piden ayuda y no saben a dónde ir, de los que quedan atrapados en un sistema que llega tarde o no llega. También interpela a las autoridades locales, provinciales y a la sociedad en su conjunto: mirar para otro lado ya no es una opción.

El pedido es claro y humano: no quiere perder a su hermano, quiere verlo vivo, sano y rehabilitado. Y en ese deseo se reflejan cientos de familias de San Patricio del Chañar.

Romper el silencio es el primer paso. El segundo es asumir que la problemática existe y que requiere decisiones políticas, inversión, prevención y acompañamiento. La droga avanza cuando el Estado se retira y cuando la comunidad naturaliza el dolor. Escuchar este grito puede ser el comienzo de un cambio real.

Autor: admin