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El próximo martes 17 de febrero de 2026, el cielo patagónico será escenario de un evento astronómico de alto impacto: un eclipse solar anular, conocido popularmente como “Anillo de Fuego”. Este fenómeno ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero al encontrarse en su punto más lejano del planeta —el apogeo— no logra cubrirlo por completo, dejando visible un borde luminoso incandescente alrededor del satélite.

Si bien la fase de anillo perfecto podrá apreciarse en la Antártida, en provincias como Neuquén y Río Negro el eclipse se observará de manera parcial, generando igualmente gran expectativa entre vecinos y aficionados a la astronomía.

Sin embargo, la advertencia de los especialistas es clara y contundente: nunca se debe mirar al Sol de forma directa, ni siquiera durante el momento de mayor cobertura. Los rayos ultravioletas e infrarrojos pueden dañar los fotorreceptores de la retina en cuestión de segundos.

Lo más peligroso es que estas lesiones no generan dolor inmediato, por lo que una persona puede estar sufriendo un daño irreversible en la vista sin percibirlo en el momento.

Qué no usar bajo ningún concepto

Para evitar lesiones graves, es fundamental descartar métodos caseros que no filtran la radiación peligrosa. No se deben utilizar:

  • Anteojos de sol comunes, aunque tengan filtro UV o sean muy oscuros.
  • Radiografías o negativos fotográficos.
  • CDs, DVDs o papel de aluminio.
  • Vidrios ahumados o polarizados de automóviles.
  • Cámaras, binoculares o telescopios sin filtros solares profesionales colocados en el lente objetivo.

Las únicas formas seguras de observar el eclipse

Existen tres métodos garantizados para disfrutar del fenómeno sin riesgos:

  1. Anteojos especiales para eclipses, que deben contar con certificación ISO 12312-2. Es imprescindible revisar que no presenten raspaduras ni perforaciones antes de utilizarlos.
  2. Máscara de soldar, únicamente con vidrio de grado 14 o superior. Los grados menores, como el 10 u 11, no ofrecen protección suficiente.
  3. Método de proyección (el más seguro): consiste en realizar un pequeño orificio en un cartón para que la luz solar pase a través de él y proyecte la imagen del eclipse sobre una hoja blanca o el suelo. También se puede observar el efecto en las sombras que generan las hojas de los árboles, donde se forman cientos de “mini eclipses”.

El eclipse será una oportunidad única para mirar al cielo y conectar con un fenómeno natural extraordinario. La clave, insisten los especialistas, es disfrutarlo con responsabilidad y con la protección adecuada.

Autor: admin